Hoy vamos a enfocarnos un poco más en el área de las relaciones públicas y una herramienta a la que recurrimos hace muchísimos años (se dice que la práctica inició en 1913 con el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson) y que se mantiene muy vigente hoy en día.

Son un excelente medio para comunicar información de interés a un grupo de periodistas al mismo tiempo y lograr una difusión rápida y masiva. A veces son buenas nuevas, en otras ocasiones es para afrontar una crisis. El punto es que con la cobertura lograda más la difusión de la nota de prensa incluyendo citas de los voceros, es un vehículo increíble.

Pero ¿Cómo lograr una conferencia de prensa concurrida, los tan anhelados clippings y sobre todo, los comentarios de la opinión pública a lo largo y ancho del universo digital?

Dos palabras: INFORMACIÓN RELEVANTE. No podemos convocar una conferencia de prensa si no estamos claros y convencidos que lo que queremos comunicar es un tema con una relevancia tal que generará que los periodistas acudan al evento y los medios nos dediquen un espacio por el interés que sus seguidores tienen sobre la noticia.

Muchas veces como comunicadores nos enfrentamos a situaciones en que nuestros clientes estiman que una conferencia de prensa es lo preciso como parte de la estrategia integral de comunicación. Sin embargo, por muy bueno o apetecible que sea el producto o servicio, no representa en si contenido noticioso de interés, lo cual representa recursos y esfuerzos invertidos que no generarán los resultados esperados.

Es ahí donde nuestro rol de asesores toma real importancia y nos toca demostrar que existen múltiples caminos que podemos tomar. Podemos hacer un lanzamiento, una reunión, activaciones, a lo mejor lo que toca es publicidad, en fin. Todo depende de lo que queremos lograr.

En resumen, conferencia de prensa si el tema es lo suficientemente relevante y de interés masivo. En su defecto, podemos impactar a nuestro público objetivo, construir imagen y reputación de muchas otras maneras con éxito.